7 jun. 2010

Nkhata Bay y Modesto un solo corazón...

Las costas de Nkhata Bay...
El camino desde Cape Mc Clear hasta Nkhata Bay amerita un libro especial sobre "cómo moverse en Malawi" y un capítulo complementario sobre "cómo evitar que a uno lo timen en países desconocidos". También podríamos escribir bastante sobre "cómo evitar compañías no deseadas en el periplo"; pero bueno, vamos a decir que a pesar de todo logramos llegar a Nkhata Bay, que no nos sacaron un mango, que el canadiense que nos acompañó es para el olvido, y que después de pasar una noche en Nkhotakhota y de sufrir todos los contratiempos posibles, incluyendo el de la propia estupidez, desembarcamos en este precioso pueblo a orillas del laguito Malawi.

Juli posando... El espíritu de Patricio Rey presente...
Para qué perder el tiempo en el ataque que recibimos de los lugareños, quienes apenas nos vieron llegar se abalanzaron sobre lo poco que quedaba de nosotros a intentar meternos casi de prepo en alguno de los hospedajes, o vendernos fasito, o pedir algo (lo que sea, puede ser un botón o un pedazo de plástico). Hubo un fuerte entrecruce con un borracho pasado que sacó varios números para ganarse un poco de violencia del primer tipo. El típico borracho pelotudo que usted puede encontrar en la esquina de su casa, nada más, pero en ciertos momentos, también nada menos.

Como sea... el momento pasó, hicimos las pocas averiguaciones que las pocas fuerzas que nos quedaban nos permitieron y decidimos apuntar hacia una zona algo alejada del centro (quince minutos a pata), que aglutina un par de ofrecimientos “hoteleros”. Nos decidimos por uno llamado "Butterfly Space, backpackers lodge and community projects...". La decisión la tomamos basándonos en los precios, en que el canadiense se había decidido por el hostal de al lado, y porque Alice, la dueña, es un inglesa que raja la tierra cada vez que la pisa, la cual además, nos metió adentro de una habitación por el mismo precio que el camping.

Nkhotakota y toda su tranquilidad...

Nkhata Bay es un lugar increíble y toda la perorata... de verdad; pero nada mejor nos pasó en el viaje en lo que a risa se refiere, que conocer a Modesto, un español borrachín que no paró de sorprendernos durante un sólo minuto de la estadía. Modesto a buenas y primeras nos contó que hacía un tiempo que trabajaba en proyectos comunitarios por diferentes partes del mundo. "Su majestad" además había vivido durante cinco años en Inglaterra, y hacía un par de meses que lo habían destinado a Mzuzu, la ciudad más grande de la zona, a escasos 47 Km. de la bahía. No sé por donde empezar a contar las tremendas mutaciones de este personaje.

Modesto mutado...
Resulta ser que el primer día de nuestra estadía era supuestamente el último de la suya, aunque más allá de este presupuesto, cuando nos fuimos, Modesto todavía se negaba a dejar el lugar. Lo primero que declaró fue que estaba perdidamente enamorado de la dueña, lo segundo que detectamos fue que no comía, sino que escabiaba birra todo el día. Lo siguiente fue que cada vez que nos escuchaba merodeando nos pedía que nos armemos un porro. Por último, cuando se empedaba se olvidaba que éramos argentinos y nos hablaba en el inglés más mutante y peor entonado que alguna vez escuché. Loreaba sin parar y cada palabra que emitía era un espectáculo sin precedentes.

Nos terminó confesando que era un semi alcohólico "recuperado" y que había vuelto a tomar birra después de siete meses. Su frase preferida y más repetida era (con tono gallego extremo): “esh que en eshte lugar uno se queda pegao...” Era tan gracioso que no sufríamos por su alcoholismo, estábamos seguros que de alguna manera lo iba a superar. Se la pasaba escapandose constantemente de la gente de su organización que cada dos por tres lo venía a buscar porque no tenían noticias suyas. El muy caradura mandaba a la gente a mentir alguna pavada a la puerta y se escondía.

Pocas veces en mi vida me reí tanto tan consecutivamente, y nunca me reí tanto con un recuerdo como lo sigo haciendo cuando me acuerdo de su cara y de sus frases. (Con tono gallego de nuevo) “Joder… Fumar... fumar... tengo que fumar más” y un “cheers” completamente borracho, en un gallego inglesado a cuatro israelitas que entendían menos que él, mientras empinaba agua ardiente y los ojos se le iban bien lejos. Dos obras de arte invaluables para la alegría. Un saludo y eterno agradecimiento para este increíble español.

Modesto y otros mutantes...
Nkhata Bay es la locura en lindo, y ese espejismo de lago hace que todo lo hermoso se termine transformando en sublime. La gente, la pequeña aldea, el mercado, la tranquilidad, las tardes nadando, la armonía de la vida al compás de los pajaritos y de las lluvias mañaneras. Todo en Nkhata Bay es motivo para no irse, y para ser honestos, es una gran verdad que uno se puede quedar pegaooo. La frase que Alice repetía todo el tiempo parece ser la mejor para definir el lugar: “No Worries...”.

Que no pare de tocar...
Sala de bloggeo...
El camping del hostalito...
Nkhata Bay zona céntrica...
Modesto en proceso de mutación y otros mutantes bis...
Flogger...
La cuota inevitable de tristeza la puso la definitiva despedida de las reinas de Israel hasta nuevo aviso o encuentro o vaya uno a saber qué. Nuestros caminos iban por diferentes países, y bueno, lo bueno también termina. Hasta la próxima, cuando esté un poco más inspirado y les entreguemos algo digno para leer. ¡Saludos!...

Hasta pronto...
La vida en el pueblo de Nkhata Bay...

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