3 jun. 2010

Tofo, rápida huída de Maputo y soldado que huye sirve para otra guerra...

La legendaria playa de Tofo...
A causa del agujero energético que se formó en el choque emocional con la primera impresión mozambicana, y reforzado sentimentalmente por la proximidad de la partida de nuestro rubio querubín Torres, decidimos huir de un Maputo que se volvió "too much" para el momento, y pasar los últimos días con copito de nieve en una de las playas más famosas del país: "Tofo". Para emprender tamaña aventura, lo único que tuvimos que hacer fue ponernos la maya y encontrar un transporte que nos acercara hasta lo desconocido una vez más.

Con muy pocos bolsos bajo el brazo (gracias a la gestión de parte del equipo para dejar la mayor parte de las cosas en una casa amiga), y llenos de repelente para mosquitos, pantalla solar y mucha excitación renovada por el pronto encuentro que íbamos a tener con el señor "ocio", nos embarcamos en un bus muy superpoblado y precario, que se terminó transformando en "aquel bus del horror y de la risa". Los acontecimientos y pormenores del viaje los pueden encontrar en el blog de Lanacion.com (hace tiempo caducó, peticiones por mail a viajeporafrica@gmail.com), aunque debemos duplicar y reafirmar que viajar en transporte público en Mozambique es una carrousel de emociones absurdas y una de las montañas rusas más vertiginosas e incoherentes que a uno le puedan suceder.

Como sea que haya sido, finalmente y por obra de magia de algún ser distinto o superior, logramos llegar a la playa, y como es de esperar, la realidad se suavizó en escasos segundos. El calor pasó a ser un aliado, el mar el mejor amigo, y la cerveza la mejor compañera. Decidimos que no íbamos hacer nada en todo el día, salvo, a lo sumo, y sólo quizás, ir hasta el mercado a comprar un poco de comida para alimentarnos.

Haciéndose el logi...
Atardecer en Tofo...
Otro más...
Armamos la carpa en un predio perteneciente a una sucursal del backpacker maputense, tiramos las cosas adentro, y nos fuimos recorrer la "ciudad". Pueblo le queda amplio. "Por favor pasame un talle menos". Tofo es un pequeño asentamiento turístico y pesquero, lleno de vagancia a la vera del mar, en el que se pueden comer todo tipo de mariscos a precios extremadamente bajos, o realizar buceo en uno de los mejores escenarios del mundo. Ta' todo mucho más que relajado, el agua es perfecta, y el paisaje impresionante. De noche no pasa naranja, salvo en la noche de luna llena, día en que se realiza la típica fiesta de la "luna llena", y si te da la gana, te vas a tomar una birra al lugar en donde todos bailan. Una maravilla total. Bienvenido el relajo.

Tranca... tranca... tranca...
La vida empezó a transcurrir con tiempos menos ajustados, la única vestimenta empezó a ser la maya. Copito se fumó todo... nosotros intentábamos acompañarlo. Directamente de atrás de la cortina de humo, fueron apareciendo en nuestras vidas algunos interesantes personajes. Hasta un grupo de argentinos dando vueltas. El encuentro más destacable sucedió con Crispiano, un joven músico maputense que lideraba una banda de "delincuentes" con los que compatimos varios whiskies y algunas cervezas que muy amablemente nos fueron convidando.

La rutina estaba compuesta por tentempiés que comprábamos en una panadería muy barata, la cerveza que nos vendía a mitad de precio un divino de por ahí, y las caminatas nocturnas que hacíamos en busca de algo que nunca encontramos. Nos acercamos a alguna que otra fiesta y hasta hicimos una excursión de esas en las que te dan un snorkel y te tiran al agua desde una lancha, en donde nos cruzamos con un pez bastante impresionante llamado tiburón ballena (whale-shark). 

Entre playa, tranquilidad, charlas, y siestas a toda hora, comenzamos lentamente a recobrar un estado de ánimo que caracteriza a quien está un poco más descansado. Vico cada vez caminaba más lento. En fin... como para seguir intentando recuperar, los dejo hasta el próximo post que no estamos muy seguros adónde nos va a encontrar. Les pedimos perdón por el enorme bostezo que acaba de leer y los saludamos muy atentamente hasta la próxima aparición.

Vagabundeando...
Cayendo la tarde...
Hospedaje con privilegios...
Palmeras y carteles...
Amplitud, arena y mar...
Volviendo de Ihnambane a Tofo, la música es lo importante...

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